08/03/2018

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, la directora científica de Ceit-IK4, invita a las mujeres a “trabajar duro y luchar por sus sueños”

 ReyesWeb

El 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer y, para celebrar esta efeméride, reproducimos el artículo publicado recientemente en DV por la investigadora de Ceit-IK4 y profesora de Tecnun, Reyes Elizalde, en el que hace balance del papel de la mujer en el mundo de la ciencia. Cuáles han sido sus dificultades, pero también sus logros y los pasos que aún quedan por dar para trabajar en pie de igualdad con los hombres.

La primera persona que consiguió dos premios Nobel en la historia fue una mujer, Marie Curie. También es verdad que las mujeres no han sido muy afortunadas con este premio y en muchas ocasiones sus descubrimientos no han sido reconocidos. Por poner un ejemplo, los trabajos de Rosalind Franklin fueron claves para que otros investigadores, hombres, consiguiesen el Nobel de Medicina en 1962 y el Nobel de Química en 1982. Ella desafortunadamente murió joven, a los 38 años, en 1958. Pero sus contribuciones en el campo de la biología permitieron entender la estructura del ADN y abrir todo un campo de trabajo dentro de la biomedicina, la revolución del siglo XXI.

¿Cuál es el papel de la mujer en la ciencia? El mismo que el del hombre: buscar la verdad para entender el mundo, la vida, y poder así mejorar nuestra sociedad. Aunque nos queda camino por recorrer para que esta verdad sea una realidad. En la Europa de los 28, del total de investigadores trabajando en universidades, centros de investigación y empresas sólo el 33% son mujeres. En España estamos por encima de la media, con un 39% de mujeres sobre el total de investigadores. Llama especialmente la atención que la diferencia sea mayor en el sector de las empresas, con un 31% de investigadoras en España frente a un 20% en la Europa de los 28. El futuro es esperanzador ya que el 50% de los nuevos doctores son mujeres, de nuevo ligeramente por encima de la media europea (47%). Sin embargo, el peso de la mujer disminuye a medida que se progresa en la carrera investigadora y esta diferencia es mayor curiosamente en las Universidades Públicas, con un 21% de mujeres catedráticas que también es la media europea. Otro dato para la esperanza, en las universidades privadas se supera esta media y se alcanza el 43% de mujeres catedráticas. Eso sí, suspendemos en el porcentaje de rectoras. Tenemos margen de mejora, pero como dijo Elizabeth Blackwell (1821-1910), primera médica titulada en Estados Unidos, ‘si las disposiciones actuales de la sociedad no permiten el libre desarrollo de las mujeres, entonces la sociedad debe ser remodelada’.

¿Qué causa la baja representación de la mujer en la ciencia y la tecnología? En algunas disciplinas, como la ingeniería, la asociación tradicional de estas profesiones a los hombres. También el prejuicio de que una carrera profesional plena es incompatible con una dedicación adecuada a la familia, y de que esta responsabilidad debe recaer sobre la mujer. Para luchar contra estos prejuicios son claves en primer lugar las actividades que fomenten las vocaciones científicas y tecnológicas entre las niñas y jóvenes. Lo último que debemos hacer es limitarnos nosotras mismas, y esto pasa por la educación. Un ejemplo claro se muestra en la película ‘Figuras Ocultas’ (2017). Narra la historia real de un grupo de mujeres matemáticas afroamericanas que consiguieron trabajar en la NASA y contribuir al desarrollo de la aeronáutica y la carrera espacial. Para estas mujeres el primer reto consistió en conseguir formarse, en contra de los prejuicios machistas y raciales de la época. Una vez finalizados sus estudios su techo era dedicarse a la enseñanza. Su oportunidad surgió de la segunda guerra mundial y la necesidad de personal cualificado para el desarrollo de aviones militares. Ellas pudieron aprovechar la oportunidad por su formación y su capacidad de trabajo: la inspiración les pilló trabajando. La educación nos hace más dueñas de nuestro destino.

En la sociedad del conocimiento la I+D es el motor que va a hacer crecer la economía y mejorar la sociedad, y para liderar este cambio es necesario contar con personas bien formadas. Y esta es nuestra oportunidad para que en un futuro no sea necesario celebrar ‘el día internacional de la mujer y la niña en la ciencia’. ¿Y qué podemos hacer como sociedad? Por una parte, apoyar a las estudiantes de carreras científicas y tecnológicas. Existen muchos programas en distintas universidades y centros de investigación con este fin. En la Universidad de Navarra, por ejemplo, está la iniciativa Women for Science and Technology que ofrece formación complementaria para desarrollar capacidades y adquirir una visión global de la ciencia. Por otra parte, debe haber políticas que favorezcan la conciliación de la familia y la vida profesional. Yo quiero herramientas que permitan elegir libremente a cada mujer y cada hombre cómo compaginar su vida personal y laboral: flexibilidad, guarderías, horarios escolares, etc.

Yo me considero una privilegiada. Siempre he tenido el apoyo de mi familia, nunca me he visto limitada profesionalmente en mi centro de investigación ni en la Universidad de Navarra, que por cierto tiene una vicerrectora de investigación, en el País Vasco hay una clara apuesta de país por la I+D liderada por una consejera de Desarrollo Económico y una consejera de Educación.

Así que, a las mujeres y especialmente niñas, soñad en libertad, soñad con metas altas, luchad por vuestros sueños, trabajad duro, disfrutad de vuestro trabajo y cambiad el mundo. Se puede aportando cada una su granito de arena.

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